Espérame en el umbral de la noche,
con ansias de amarme…
con ojos inquietos,
explorando mi piel,
descubriendo mis libres rincones.
Vuela, con el viento y ara mis praderas,
y cuando llegues a la metáfora
de mis más ardientes anhelos,
derrama en mis labios
el ósculo más cadencioso de tu ardiente poesía,
arrancandome el aliento,
devolviéndome la vida.
Abre tu corazón
y déjame sentir que tu alma
está clavada en la mía.
Martha Cortes Rosas
22/06/2016

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